martes, 24 de marzo de 2020
POR CULPA DE MI ESPOSO 1/2
Mi nombre es Kimberly, soy una mujer joven, casada, con dos hijos y un esposo que por su trabajo, viaja muy constantemente; según mucha gente, tengo un cuerpo muy tentador, y que no puede pasar desapercibido para nadie; dicen que mi cuerpo es tan provocador, que logra atrapar todas las miradas, generando que todos los hombres, no puedan contener su mirada y se vean obligados a voltear a verme, y las mujeres, no puedan contener su rabia, al ver en mí, lo que ellas quisieran tener; ¿qué puedo hacer contra eso? Simplemente nada porque es parte de mi biología. Para que mentir, ese ego femenino me hacía sentir bien, y me gustaba atrapar las miradas de los hombres, me siento muy segura y es placentero el darme cuenta que me voltean a ver.
Pero no solo es saber que eres una mujer muy atractiva si los hombres no lo reconocen ¿verdad? Pues así como los hombres hacen todo para atravesarse conmigo cuando me atravieso en su camino, y algunos solo se detienen para admirarme, otros tantos son más atrevidos al soltarme todo tipo de piropos, desde muy poéticos, que son los pocos, hasta los más morbosos y groseros, que son los más. Sin embargo, a mi esposo le gusta que los hombres me admiren y por eso le gusta que me vista siempre muy atractiva y hasta ha llegado a decirme que le gusta verme vestida provocativamente. Por eso mi esposo, además de sobreexcitarse conmigo, rebasaba el nivel de placer, y siempre que hacemos el amor, se vuelve tan loco, que en el momento más candente, siempre mete a un tercero….a un desconocido en mi mente, ya que no se cansa de decirme que ha llegado a imaginarse que otros hombres, han logrado cogerme y que yo lo he disfrutado. Tanta era su excitación por mí, que cada que hacíamos el amor, me confesaba que se ponía a mil, imaginándose que yo era bien putita, y que le gustaba imaginarse, que alguien me estaba cogiendo aparte de él. Ha llegado a decirme que su mejor amigo, sus parientes y hasta mis familiares era quien me ha hecho disfrutar de una cogida fuera de matrimonio.
Sinceramente no era de mi gusto que cuando hacíamos el amor, mi esposo me dijera que se imaginaba que otros me estaban cogiendo muy rico, y llegue a molestarme mucho por su insistencia. Él no sabía que yo lo amaba tanto que no me gustaba escucharlo decir que otros me metían su verga. Era muy incómodo para mí escucharlo decirme esto. Yo lo amo mucho y tuve que aguantarme en otras ocasiones esa molestia, quería darle gusto cuando hacíamos el amor y excitarlo con esas ideas. Sin embargo, tanta era la repetición de esos comentarios, que no supe en qué momento la sangre respondió y no debo negar que un cierto día, ¡no sé qué pasó! Ese día estaba yo sumamente excitada, y cuando comenzamos a hacer el amor, mi esposo comenzó a decirme que quería que alguien más me cogiera y me hiciera gozar mucho, y que se imaginaba mi rostro lleno de gusto y placer, babeando de lo excitada que me tenía, y que sus manos, tocaban toda mi piel, no sé qué pasó, pero escuchar a mi esposo decirme eso, en ese momento en que yo estaba muy cachonda, ¡me gustó mucho! ¡Me excitó más! y por primera vez, mi rostro se mostró feliz, y mi cuerpo muy caliente, escuchando a mi esposo decirme todo eso.
Al paso del tiempo descubrí algo nuevo en mí, cuando me di cuenta de que ahora, cada que me hacía el amor mi esposo esperaba con ansias que me dijera que le gustaría que otro hombre me cogiera y si no me decía nada, yo misma lo motivaba a que me dijera algo, comencé a aceptar esa idea, empecé a sentir un cierto placer, ahora yo muy discretamente, lo motivaba a que me dijera sus fantasías. No debo negar que para mí, hasta ese momento todo era simplemente una fantasía, pero cierto día note que había algo más, ya que me mojaba mucho al vivir en mi mente, la loca idea de sentirme en manos de otro hombre, imaginarme estando desnuda y que otro macho me hiciera su puta. El solo imaginarme que algún día, otro hombre me abrace, me bese, me toque toda y me meta su verga, me comenzaba a excitar y mucho. Al darme cuenta que me humedecía intensamente, comprendí que me estaba excitando la idea de tener sexo con otro hombre, y más cuando un día, entre el juego, llegamos a ponerle nombre a mi amante imaginario y resultaba ser alguien muy cercano. Quiero confesarles que un día, estando solita en mi casa, recibí una llamada de mi cuñado con el que fantaseábamos que me cogía; estuve platicando con el de temas diversos, pero al terminar y colgar el teléfono, me senté en el sillón, y una sonrisa salió de mi boca, por mi mente pasó una idea loca sentada en el sillón, pensé: Y si le marco a su teléfono y le digo que estoy muy aburrida y que si me invita a donde él¿¡quiera? pero de inmediato una carcajada salió de mí, pero al paso de los minutos, me di cuenta, que por primera vez, yo misma acepte esa posibilidad y que ya no era fantasía sino una inquietud por hacerlo realidad, situación que me lo quedaba muy dentro de mí misma.
Así pasó el tiempo y cada que mi esposo y yo hacíamos el amor, esos juegos de imaginarme cogiendo con otro eran muy recurrentes, por lo que llegó un día en que por motivos de trabajo, mi esposo tenía que salir de viaje en fin de semana. Ese domingo, eran las 09:00 hrs, y yo me encontraba algo cachonda y aproveche que mis hijos dormían, cuando decidí despedir a mi esposo como se merece, y sucedió lo siguiente: Al despedir a mi esposo, él ya estaba por abrir la puerta para irse a su viaje, cuando le hablé y sonriendo caminé hacia él y, rodeando su cuello con mis brazos para despedirle, mis turgentes labios buscaron encontrarse con los suyos. Abrí la boca para intensificar el contacto y permitir que mi lengua jugueteara dentro de la suya apasionadamente. El entrecerró la puerta, y puso sus manos en mi talle acercándome, con una tierna firmeza, a su cuerpo. Noté de inmediato la erección de su verga cuando sus manos llegaron a mis redondas nalgas, que suelen motivar innumerables y, a veces, coloridos y perversos piropos de hombres de la calle. Mmmmmmmmmmmmmmmm, expresó con su grave voz mi esposo. Me excitas, lo sabes mejor que nadie. Eres una mujer muy bella y muy sensual y no me canso de decírtelo y demostrártelo. Te amo con pasión Kimberly, enfatizó mi pertenencia a él, como suele hacerlo cada vez que tiene oportunidad y más cuando salía de viaje. Yo disfrute de la caricia y del pene duro que se pegaba a mi vientre. Lentamente y con intensa sensualidad, moví en círculos mis caderas para intensificar el contacto. A mi esposo lo vuelve loco cada muestra de mi erotismo. Le besé levemente el cuello y me acerque a su oído para susurrarle con mi boca su oído. Quiero que tu verga explote amor mío y que tu lechita esté dentro de mí, el máximo tiempo posible, y que cuando vayas en el avión, sepas que estas dentro de mí, como un ¡macho!
Noté que mi esposo temblaba de excitación ya que su verga se puso más dura aún. Sin embargo, con toda intensión de encenderlo aún más, me separé tiernamente como si todo el morreo se terminaba, para ver su reacción, buscando además enfriar el arrebato, situación que lógicamente lo hice para excitarlo aún más, como parte de un juego sexual. No me dejes así, Kimberly. Me vuelvo loco cada vez que me tocas. Tu olor, el sabor de tu piel, todo, me excita a más no poder. ¡Mira! Con expresión de frustración, me señalo a su entrepierna, mostrando su abultado paquete. Yo, sonriendo seductoramente, puse cara de chiquilla sorprendida y, sonriendo con picardía, poniendo mi dedo índice dentro de mi boca, regresé hacia él. Ronroneando, le acaricie su verga por encima del pantalón con mi delicada mano. De arriba abajo, rodeando con mis dedos largos y femeninos su gran palo por un par de minutos en lo que mis ojos, se clavaban en los suyos y sin decirle palabra alguna. Le regalé tal momento de éxtasis, que no pudo evitar cerrar sus ojos y temblar de placer. Pasando mi lengua por su cuello, le abrí el cierre del pantalón y le liberé su hermoso pene. Una vez que tenía su pene en mis manos, lo rodee con mi mano y empecé a masturbarlo lo más lentamente que pude, mientras saboreaba sus labios. En un momento, mi esposo me acaricio la espalda, luego mi cabeza y metiendo sus dedos entre mi cabello, me invitó, con un movimiento, a que siguiera besándolo pero empujándome con suavidad hacia abajo. Yo entendí inmediatamente su deseo, por lo que decidí hacerlo gozar.
Me fascinas Kim, me gusta tu olor de mujer, tus formas, tu piel tersa, tu inquietante belleza decía esto, mientras yo le besaba su pecho, abriendo, al mismo tiempo, su camisa. Conozco tan bien sus mensajes sutiles y sus inhibiciones, que suelo ayudarlo a hacer las cosas que más lo excitan y que no se atreve a pedirlo. En ese momento me propuse enloquecerlo, como sé que les gusta a los hombres. Si mi amor, ¿quieres que te la mame? Siiiiii: respondió temblando. ¿Te gusta que sea una mujer cachonda verdad? Siiiii: dijo excitado, mientras yo le besaba sus pectorales, poniendo cuidado en pasarle mi lengua por sus tetillas, dejando que el aroma de mi pelo llegara hasta su rostro varonil. Pero ¿si te gusta que sea cachonda? los hombres pueden darse cuenta de ello, a lo mejor ellos también ¿se excitarán? le dije, sin dejar de mover mis manos rodeando su verga, de arriba abajo. No importa mi amorrr, quiero que seas ¡muy cachonda! me gusta que se exciten mucho contigo: me decía muy excitado.
Sabía que las fantasías eróticas, engrandecían a mi esposo y sentía que se le paraba más la verga con cada comentario que hacía, así que decidí prolongar su excitación. ¿Te gusta que use ropa muy provocativa verdad? aunque sabes que los hombres se excitarán conmigo cuando me vean esos micro vestidos que me pongo para salir: dije, cuando ya totalmente agachada, acerqué mi boca a su pene y empecé a pasar de arriba abajo mi lengua, humedeciendo todo su tronco con mi saliva. Siiii, me fascina mi amor, másssssssss, me vuelve loco imaginarte como una puta ante los hombres, gemía, cada vez más excitado. Le pasé mi lengua por el glande, rodeándolo con la punta de mi lengua. Percibía su temblor y las venas marcadas y voluminosas a lo largo del palo. Recorrí dándole chupaditas y besitos, a todo lo largo de su verga erecta, disfrutando cada espasmo de placer. Luego, me introduje la cabeza de su tremenda verga, mamándosela con deleite y enrollándole el glande con mi lengua y de vez en vez, darle chuponcitos a la cabecita, situación que volvía loco a mi esposo y más cuando, dejaba su pene dentro de mi boca sin moverme, simplemente dejando esa verga rodeada con mis labios.
Mi esposo no resistió más y, rugiendo, me empujó mi cabeza, metiéndome la verga hasta dentro, sentía que su rico glande resbalaba entre mi lengua y mi paladar, hasta mi garganta y luego salía hasta mis labios para, de nuevo, volver a entrar, bañando todo mi interior de su masculinidad. Mis labios femeninos y delicados, rodeaban el tronco de su verga, resbalando por la carne cada vez que entraba y salía. Mis delicados dedos rodeaban la base de su verga, permitiendo que el resto de mi finísima mano acariciara sus huevos, haciendo que disfrutara plenamente la mamada; así como he aprendido que fascina tanto a los hombres y que tantos hombres desearían que se los mamara de esa forma. Aghummmmmmm, mmmmmmmm, que rico mi cielo dijo, en lo que sus ojos no dejaban de ver como su verga entraba y salía de mi sensual boca y yo ahí hincada ante él, en la puerta de nuestra casa. Seguí excitándolo más y más. El me acariciaba el pelo y me lo echaba hacia atrás para quitarlo de mi cara y poder ver como se la mamaba. Te amooooo, dime mássssssssssssss, quiero escucharte mássssss me dijo suplicante. ¿Qué quieres que te diga mi amor?, que te quiero y amo. Le dije sarcásticamente porque yo sabía lo que él quería escuchar. Nooo mi amor, quiero que hagas volar mi imaginación como sabes hacerlo. ¿Ahhhhhhquieres saber si me porto bien putita cuando tú no estás? ¿Quieres saber si cuando te vas de viaje, me pongo ropa muy atrevida, con escotes y esas minifaldas de locura que me compras? ¿Quieres saber si así salgo a la calle a provocar a los hombres, como si estuviera buscando un macho que me invite a coger? Siiiiiii eso me calienta muchooooooo Kim, massssss, masssssss, suplicaba excitado.
Me gusta que te comportes como una putaaaaaa, me gusta pero me encela imaginarte cogiendo con otro hombre. Dimeeee másssss, se estremecía por la excitación. Yo se la seguía mamando mientras sentía sus jugos mezclándose con mi saliva. Percibía el sabor de los fluidos que salían de su pene excitado y erecto. Dejé de mamársela pero con mi mano, tocándolo, para seguirle preguntando lo que sabía lo excitaba mucho más. Ahh mi amor ¿Entonces te gusta imaginarme que soy muy puta? ¡Eso no lo sabía mi amorrr! ¿Eso no lo sabía? ¿Te gustaría que algún día te de ese gustito? Dímelo y tal vez te haga feliz algún día, te excita imaginar que salgo a la calle muy putita, a buscar vergas, para mamárselas como te la estoy mamando a ti ahorita, dije esto mirándole a los ojos fijamente y con atrevido cinismo en lo que subía mi ceja. Hummmmmmm, siiiiiii, siiiiii, mi amor, tu sabes que a los hombres nos gustan las putitas y más si son casadas y por eso te gusta ser así, me excita verte vestida siempre atrevida, para ver como los hombres te voltean a ver, si mi amor, me gusta ver a los hombres locos por ti, me excita imaginar que se las mamas a otros como a mi ahora, mmmuy rico, sigueee dijo fuera de sí.
Pues mi amor, te quiero confesar algo, quiero que sepas que soy bien puta por ti, tú me has motivado a ser putita y ¡me gusta! No puedo contenerme cuando tengo a un hombre frente a mí, mi coñito comienza a temblar cuando tengo a un hombre enfrente de mí, clavo mis ojos en los suyos, y cuando se dan cuenta que los estoy mirando, me sonrío muy coqueta, meto mi dedo entre mis labios, y mis ojos se dirigen hacia su entrepierna, mandándoles un mensaje de que quiero eso, eso que tienen ahí. Hasta ahora, no ha habido hombre que resista mis miradas, y de inmediato se me acercan, y te quiero confesar que cuando regreso a casa, vengo con el sabor de otro hombre entre mis labios, que delicia dejarlos bien satisfechos. Me gusta mucho solo imaginarme que cuando llegan a sus casas, no dejan de pensar en la mamada que les acabo de dar ¿Te gusta eso? Siiiii, que rico, me excita que otros disfruten cuando se las mamas como una putaaaaaaaaa y que te llenen la cara de semen dijo, ya cercano al orgasmo.
¿Entonces quieres ver como tu fina y elegante esposa disfruta chupando otra verga? ¿De verdad quieres ver como se la mamo a otro? ¿Quieres ver el rostro de felicidad de ese hombre, después de la mamada que le dé? ¿Quieres eso? Siiiiiiii, siiiii, siiiiii quierooooo que pruebes otra vergaaaaaa, sssssssiiii. Al ver a mi esposo sumamente excitado, casi al borde de la eyaculación, comencé a saborearle la puntita de su verga, ya que eso lo sabemos hacer muy bien las mujeres, cuando nuestros machos, están a punto de explotar en nuestras bocas. En ese momento, me lance con todo para satisfacer a mi hombre y lograr hacerlo explotar, por lo que la puntita de mi lengua bailaba en su frenillo, y más que mamársela, solo le daba masajes a su pene, en lo que aproveché para lanzarme con todo, como sé que les gusta a los hombres: Mi amor, quiero que imagines que mi boquita toma esa verga y le da una mamada muy rica, que mi lengua abraza ese trozo de carne, y lo envuelve acariciándolo a todo lo largo, que lo baño con mi saliva y me tiene como su puta agachada enfrente de él, y que mis manos acarician sus huevos como queriendo sacarle toda la leche. Te imaginas o te gustaría que le diera una mamada más rica que a ti, quieres que lo vuelva loco como te vuelvo loco a ti, ¿eso quieres ver verdad?
Ahhh mi amorrr que ricoooo, sii, siiii eso quiero, quiero que seas su putita ¿Quieres que sea su putita? ¿A quien quieres que se la mame bien rico? Nooo seee mi amor, tu dime. Ahhh mi amor te amo tanto que soy capaz de ser bien puta por ti y darte ese gustito para demostrarte que por ti, hago muchas cosas. Te amo tanto que si me dices que quieres que pruebe otra verga, lo hago ¿Quieres que en cuanto te vayas le llame para decirle que venga y aquí seducirlo hasta lograr tu deseo? ¿Quieres eso? Siiiii mi amor, quiero que le llames y les mame su vergaaaa. Ahhhhh mi amor, te amo muchísimo, por eso en cuanto cierres la puerta, tomare el teléfono y le llamaré para invitarlo a que venga, y en cuanto esté aquí, ahí donde estás tú, sin decirle más, me agacharé y le pondré la mamada de su vida y sin decirle más, cuando me deje su lechita en mi boca, abriré la puerta y le diré que se vaya, pero dime ¿a quién le llamo? dímelo y te daré ese gusto, hoy probare a otro hombre. Dije sumamente excitada para ver la respuesta de mi esposo. Ahhhggg mi amor, llámale, llámale a mi hermano, a tu primo, a tu hermano a quien quieras mami.
En cuanto dijo eso, mi boca comenzó a sentir como esa verga se hinchaba, y los fluidos empezaron a hacerse más abundantes y calientes, cuando, por fin, llegó la descarga, una enorme cantidad de semen. Querido, que ricura. Mmmmmmmmmmmmmmmmm expresé, erótica y apasionadamente, al momento que le dije lléname la boca con tu leche caliente Aughmmmmmmmm, abrí la boca para recibir su hombría, y con la puntita de mi lengua, solo acariciaba la puntita de su pene, enloqueciéndolo muchísimo, logrando que todo su semen se vaciara dentro de mi garganta con fuerza y con estremecimientos incontrolables. La punta de mi lengua rozaba su frenillo y eso lo sobre excitaba porque no paraba de lanzar chorros de semen. Ahhhhhhh! Aggggggmmmmmm mmmmmmmmmmmm!!, agmmmmmmmmm, ahggggg!!!, mmmmmmmm, que rico. Sus gemidos del placer, cuando se estaba vaciando, llegaban sonoros a mis oídos y yo seguía mamándosela con fruición, haciéndole disfrutar con mayor intensidad su tremendo orgasmo. Aunque mi cara y mis labios se salpicaron con el lechoso líquido, me tragué una gran cantidad, mientras sentía la fuerza de los espasmos de placer con cada chorro de leche que salía de su verga. Percibí paso a paso, las reacciones de su riquísima venida. Después de que disminuyó el flujo de su eyaculación, me limpié un chisguetazo de semen que me había llegado a uno de mis párpados y me paré para acariciarlo y besarle con ternura. Mientras tanto, con mi mano le seguí acariciando la húmeda verga, con movimientos lentos y delicados. Subía y bajaba sintiendo como llegaba, poco a poco, la tranquilidad. Sentía los pequeños temblores que se suceden después del orgasmo. Así, nos mantuvimos mientras él se recuperaba poco a poco. En un momento más, la serenidad y la cordura regresaron y se apoderan de nuevo de mi amado esposo.
Te quiero mucho, cielo, eres el amor de mi vida. Me encanta verte feliz y complacerte en todo lo que tú me digas. Le dije en un arrebato de espontaneidad, mientras le besaba con ternura. Si Kimberly, yo también te amo comentó, al momento que una expresión de preocupación se reflejó en su cara y titubeante me preguntó Kimberly no sé si, bueno tú, tu ¿Serías capaz de estar con otro hombre? Claro que no mi cielo, ¿Por qué te imaginas eso? Noté como un rasgo de tranquilidad que se reflejó en sus ojos con mi respuesta, y seguí ¿Tu lo deseas? No claro que no, pero es que, eres una mujer muy deseada por los hombres, y todos quieren tenerte un día y no se probablemente hayas imaginado algún día coger con otro, me imagino muchas cosas, me encelan pero me excitan, bueno no me hagas caso, me voy te llamo más tarde terminó diciendo, sin esperar mi respuesta. Claro mi amor, te espero como siempre y nunca dudes que te amo solo a ti.
Mi esposo respondió con una tierna sonrisa al comentario y titubeó algo que no alcance a escuchar, sentí que quiso decirme algo, y se quedó pensativo, bajo su mirada y dando media vuelta, salió apresurado hacia el auto. Lo vi alejarse y me quede observándolo entre la puerta, despidiéndolo en lo que me saboreaba su semen entre mis labios y mi lengua, y mi mente pensaba, que había cosas que mi esposo necesitaba confesarme. En ese momento me quedé pensando en que si desearía verme feliz por haberme dado un gustito de probar a otro hombre.
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